domingo 4 de octubre de 2009

Es increíble el dolor muscular que tengo.

Qué voy a hacer con esta contractura, ay Dios mío, ¿qué voy a hacer?
Y hoy estaba caminando por el pasillos, no se por qué estaba caminando por el pasillo, y pensé, “ya me estoy acostumbrando a esta contractura” como si eso fuera bueno, como si fuera bueno acostumbrarse.
Estoy contracturada desde el 9 de septiembre. No empezó ahí, empezó antes, pero el 9 de septiembre la contractura fue tan grande que vomité. Vomité todo lo que había comido.
Desde que me recibí no paro de enfermarme. La vida de pronto se me está haciendo bastante penosa. Antes tenía muchas cosas para desear. Ahora no se que deseo. Por ahí más dinero, para poder mudarme. Me gustaría irme de vacaciones un buen tiempo, meter los pies en el agua. eso sí que me gustaría. Por ahí lo haga, en enero, sí, por qué no. Irme a la playa, a Villa Gesell, como antes. Aunque supongo que será distinto. Ni bueno ni malo, sólo distinto. Porque ahora ya no tengo 20 años y Villa Gesell está lleno de gente de 18 a 20 años. Posiblemente toda esa movida adolescente ya no me siente. Pero no reprocho mis 25 años. En realidad, me gusta que el tiempo pase, no le reprocho nada al tiempo. Me gusta crecer, y saber que de a poco, en algún momento, iré envejeciendo. Y seré arrugada y blanda, y haré lo que pueda, como todos.
Ahora que lo pienso, eso quisiera ser, arrugada y blanda, eso es lo que yo quisiera ser. Pero si sigo así, me iré endureciendo poco a poco, de afuera hacia adentro, y algún día como cualquier otro, sin que yo lo perciba, se me contracturará el corazón, y se me doblará en dos, como un músculo herido y lleno de sangre. Y ese día pensaré en este día, y en este mes de septiembre, donde la cabeza me dolió como nunca por la maldita espalda, y me diré, “debí haber hecho algo en ese entonces, y no acostumbrarme a esta dureza, a hasta dolor muscular”.
Muchas cosas se me empiezan a aparecer como incógnitas a lo largo que el tiempo pasa, como este asunto de los dolores de espalda, ¿será que toda la gente adulta y mayor, tiene dolores y se acostumbra? Yo antes no tenía estos dolores tremendos. Ahora el dolor muscular me hace doler la cabeza, no puedo hacer nada, no puedo pensar, ni leer, ni escribir cuando estoy así. Es como estar constantemente enferma.
Se me ocurre que los tengo desde que me recibí, pero entonces, ¿qué hacer? ¿Empezar otra carrera? No es una solución. ¿Proponerme nuevos objetivos? Vivo proponiéndome objetivos y me divierto bastante cumpliéndolos, la verdad es que elegí una linda profesión. ¿Y qué hago? Por ahí lo que me contractura es que el tiempo pase, y que estoy por cumplir 26, pero cuando lo pienso, no se, no me lo creo. Digo, el tiempo pasa y es inevitable.
No se por qué tengo este malestar. Pero es la primera vez que me pasa así, tan fuerte, por eso lo quiero rescatar, porque es algo que antes no me pasaba y ahora me pasa. Quisiera descansar, meditar, no comer por unos días, hacer algo, un retiro espiritual, algo que me limpie de todo. Peor no se bien cómo hacer, ni a quién recurrir. Tengo una tremenda necesidad de descansar, al 100%.
Si, creo que estoy necesitando vacaciones. Eso es lo que estoy necesitando.

lunes 14 de septiembre de 2009

Contracturas y festivales

Hace un mes y pico que estoy yendo a piano. Estoy muy contenta porque creo que quiero tocar el piano desde los 8 años, o antes incluso. Esta semana no pude practicar porque me agarró la contractura de mi vida. Tuve fuertes dolores de cabeza y me tuve que hacer acupuntura. Después de la acupuntura, estuve dos días sin poder agacharme, por unos pinchazos que me hicieron en el siático, se ve que es parte del tratamiento, así que estuve sábado y domingo postrada. Tenía planes para este fin de semana, el viernes iba a ver a una amiga actuar, y el sábado iba a la obra de un amigo. Así que no pude ir, para mi desgracia.
En cambio, me clavé al hilo 6 episodios de "Twin peaks", que me tiene enganchadísima. Linch es lo más, yo ya lo sabía, pero con esta serie lo confirmo. Un fin de semana de televisión y almohadilla térmica. Dios, y pensar que sólo tengo 25 años. ¿Qué será de mí a los 40?
"body Art" está en el VII Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires. Me acuerdo que fuimos con María y Ramiro (Migue todavía no estaba en el grupo) a hacer la cola para comprar las entradas del festival 2007, y nos dijimos "Tenemos que estar en el próximo festival". Por supuesto en ese momento era todo casi una utopía. Ni siquiera habíamos estrenado. Y ahora estamos. A veces pienso que no me puedo quejar de esta vida. Bueno, incluso no me quejo, pero si me quejase, me diría "No me puedo quejar, che". Primera vez en el festival.
La funciones del festival son el domingo 11 de octubre a las 23 hs y el miércoles 14 de octubre a las 19 hs. Pueden comprar las entradas por internet o en la Casa de la Cultura (Av de Mayo 575) o mandarse directamente a ver si hay lugar.
Sino, pueden venir a partir del 21 de octubre, que re reestrenamos la obra, hasta fines de noviembre (son 6 funciones) los miércoles a las 20 hs, siempre todo en ElKafka. Ya saben, todos los datos están en www.elsindromedelbodyart.blogspot.com
Bueno, eso. Y ensayando una nueva obra, de la cual no voy a decir el nombre. Es secreto. Además, tengo la ilusión de que gane algún premio, y vieron, todos los concursos son con seudónimo.
Escribiendo una nueva, de un muchacho-serpiente, parece. Muy raro. Todavía no se de qué se trata.
Y bueno, se viene la primavera nomás, pasó el invierno, al fín. 14 de septiembre, qué mas puedo pedir. El 17 de septiembre falleció mi abuela Lina, ya 7 años sin ella, sus mates de agua de Avellaneda, su arroz con manteca. El arroz lo puedo imitar, al agua de Avellaneda, la verdad que no.
Sol

domingo 21 de junio de 2009

Invierno.

Hoy empieza el invierno. Eso es muy importante para mí. Las estaciones del año me resultan muy importantes. Porque hoy, la tierra, que día a día se alejaba más y más del sol, toma el envión, y como impulsada por una gomera (o resortera, como se diga) sale disparada hacia la otra punta de su órbita. Hoy es uno de los dos puntos de inflexión del año, el lugar en el que el péndulo se detiene para dejarse caer por dónde antes se dejó subir. Hoy el tiempo se detendrá, y la tierra también, para ponerse a pensar, por una milésima de segundo, a dónde ir.
Hoy es la noche más larga del año. A la seis (son las seis y cuarto) ya era de noche, y me sorprendí. Cuando anochece me entristezco. El año pasado no me entristecí, porque el 21 de junio pasado, a esta hora me estaba preparando para el esperado y temido estreno de "body Art". El desafío transformó a la noche más larga del año en un verdadero punto de inflexión, pero no sólo por los factores puramente físicos, sino por el hecho de estrenar mi primera obra de teatro, a la cual estaba firme y pasionalmente comprometida. Hoy, la nostalgia es doble, porque "body Art" ha terminado el pasado 12 de junio, y tengo el doble de melancolía.
Sin embargo, aunque hoy la noche sea ardua, se que mañana me voy a sentir mejor. Que me voy a despertar contenta, luego del cambio de dirección terrestre.
Porque llega el invierno y con él, la promesa fatal (fatal porque inevitable) de que de ahora en más, podemos esperar siempre, días cada vez más largos, por seis meses.
Por eso me gusta el invierno. Porque es la mejor promesa de que pronto llegará la primavera.

Sol.

jueves 28 de mayo de 2009

Mónica Núñez Cortés.

Poco y nada sé de Mónica Núñez Cortés. Sé que mi mamá ensayaba una obra con ella en su momento, y que por alguna razón yo me quedaba largo tiempo en su casa. Yo tenía el recuerdo de que mi mamá me dejaba allí y se iba, pero ella me dijo que de hecho, ensayaban en casa de Mónica, y por eso yo me quedaba con la hija en algún salón o habitación de la casa, esperando a que terminen.
En su momento, me encandilaba un enorme piano de cola que había en el living (o lo que yo creía era el living). Era una casa muy grande, y la mía muy chica, una de las razones por las cuales nunca pude tener un piano, además de la cuestión económica, que merodeaba siempre como una sombra por la casa de Bulnes luego de la separación de mis padres. A mis padres les costó bastante reconstruirse económicamente luego del divorcio. La realidad es que yo siempre quise tener un piano, y cada vez que veía uno en la casa de alguien, sentía a mi corazón conmoverse hasta el infinito. Solía mirarlo de reojo todo el tiempo, estaba fascinada por el instrumento, que se me hacía intocable, primero porque todos los dueños de los piano son celosos de él, y segundo, porque no creía poder sacarle ningún sonido bueno, ni mucho menos.
Así que Mónica Núñez Cortés tenía un enorme piano en su casa. La hija me parecía, francamente, la muchacha más suertuda del mundo, con ese pianote en su casa. En realidad, se me hace que era un piano de cola, pero por ahí no lo era. Por ahí era un piano común y corriente. Ya bastante tuerzo las cosas que me acuerdo, así que pueden imaginarse lo que hago con las que no recuerdo tan bien.
También recuerdo que ella tenía computadora en su pieza, o no se si era su pieza, por lo menos era la pieza en la que nos dejaban. Y me mostró un juego magnífico: el Carmen San Diego. No podía parar de jugarlo. En el recuerdo se me figura, me parece, que mi presencia fastidiaba bastante a la hija de Mónica. No se si era más grande que yo, o qué pasaba, pero la recuerdo ligeramente malhumorada conmigo. Probablemente, mi fascinación con la casa a ella se le hacía pesada, ya que ella no veía nada de extraordinario en lo que tenía y había tenido desde siempre. No es que fuera mucho, pero para mí lo era. Ese piano, ya era el mundo entero para mí.
También sabía que era la hermana del Leluthier del mismo apellido, un hombre simpatiquísimo, siempre me gustaron y me gustarán los Les Luthiers.
Y nada más. Que era amiga de mi mamá. Que era actriz, y que era afortunada. Y también me acordaba de su nombre, lo tenía fijado en mi mente, vaya a saber por qué extraña razón.
Hoy abro un mail que el Celcit suele mandar cada día por medio a todos los integrantes del grupo yahoo. Resulta que hace años que no abro uno de esos mails. No los abro, nunca. Los dejé de leer al mes que me los empezaron a mandar. Pero a este lo abro, sin ninguna explicación posible. En el mail dice:
De Ernesto Michel (Buenos Aires, Argentina): Nuestro adiós a Mónica Nuñez Cortés
¿POR QUE SE MUEREN LOS BUENOS ? SI HAY TANTOS HIJOS DE PUTA
ADIOS MONICA NUÑEZ CORTES
Y no lo puedo creer. No puedo creer que abro un mail que nunca abro, nunca en la vida lo abro, y cuando lo abro me encuentro con este mensaje. Y me acuerdo de su nombre. Y de su casa. Y de su hija. Y del hermano Le Luthier. Y recuerdo que en un momento, mi mamá ensayaba obras de teatro, y recuerdo cuánta pasión tenía yo por los pianos, siendo tan pequeña. Y me entristezco. Me entristezco hasta lo indecible. Porque yo conocí a esa mujer. Porque me caía bien. Porque estuve en su casa, y ahora está muerta. Y no era mayor que mi mamá, creo. Y pienso en su hija. Qué será de su hija. Busco en internet. En La Nación, dice que falleció de una larga enfermedad. Leo los artículos. Es una actriz muerta. Y yo soy actriz también.
En la página de cinenacional, dice la fecha de muerte: 21 de mayo de 2009. El jueves pasado. Y me pregunto si a mí me pasará lo mismo, toda una vida, y luego figurar como nació un... de 1983 y murió el... de... y ser eso. Ser un ente entre dos fechas del calendario occidental. Ser un principio y un final, en una página de internet. Y las coincidencias. Morir el mismo día que murió tal y tal (en la página lo dice). Morir el mismo día que nació tal y tal. Y la vida se hace pequeña entre esas dos fechas, como una delgada línea de cobre.
Y no puedo evitar la identificación, porque es una actriz, como yo. Yo me hice actriz, y entonces la veo a ella como un antecedente, yo la conocí antes de saber que mi destino estaba en el escenario, y ahora ella está muerta, y en algún momento (quizá pronto, quizá no) yo lo esté también. Yo elegí la profesión de esa mujer, de esa mujer que aparece ahora entre los mensajes del Celcit.
Conocí durante mi infancia a algunas mujeres actrices, a los cuales les seguiría los pasos, sin darme cuenta. Mi profesora de música de la primaria, María Nidia, era actriz de telenovelas (y sigue siéndolo) y yo no lo sabía. Me la encontré hace poco, y charlábamos de nuestros proyectos, y compendí que de pronto eramos colegas, que yo era colega de mi profesora de música del primario. Y un hilo fuertísimo me une a estas mujeres actrices, estos primeros atisbos de actrices en mi vida, de los que bebí inconscientemente.
Así que Mónica: Estás perpetrada en mi recuerdo. Efímero, sí, durará lo que dure mi vida, e inexacto, por supuesto, porque no fui a tu casa más de tres o cuatro veces, y era muy chica. Pero has trazado una senda, que otras continuaremos, porque somos colegas y la profesión nos une.
Estabas tan nítida en mi recuerdo, y no me había dado cuenta de ello. Te recuerdo delgada y enrulada y muy alegre. Por ahí fuiste así, por ahí no. Por ahí no te imaginabas que esa nena tímida, hija de tu amiga y compañera de ensayo, seguiría tus pasos, con una convicción imperturbable.
Así como los antepasados, nosotras, las vivientes, llevamos tu antorcha, y la de todas las actrices muertas que han vivido y sobrevivido para que hoy nosotras sigamos viviendo y sobreviviendo.
La casualidad ha querido que me entere de tu muerte. El azar, el destino, ha querido que yo abra ese mail, no puedo evitar pensar que es un mensaje del cielo, de los Dioses, de quien sea, y que me llama a la reflexión, y que me recuerda una vez más que luego no quedará mucho de mí, una lápida, o ni siquiera eso, y algunos cuantos textos que no dirán ni un 10% de lo que fue mi vida. Fósiles arqueológicos de mi paso por este mundo, una pobre reconstrucción de algo que inevitablemente será olvidado.
Debe ser difícil dejarse ir, Mónica. Bien por ti.

Un sincero adiós, y te deseo fuertemente, intensamente, que en paz descanses.

La hija de Ana.

sábado 25 de abril de 2009

Ojos.

De vez en cuando vuelvo a pensar en mi abuela Catalina. Catalina es un nombre hermoso. En mi casa paterna, hay una foto de ella, con esos ojos que son mis ojos casi, genes dominantes que se esparcieron por toda la familia. Los ojos de mi abuela Catalina están llenos de fuerza, pienso, me transmiten fuerza, confianza, no hay ningún recelo, parecen decirme "sí" a todo.
El 29 de noviembre pasado nación Panchito, mi hermano. Tiene por supuesto, la misma fatalidad de ojos. Los ojos de mi hermano, que son los ojos de mi papá, pero que volvieron a nacer, me miran inexplicables desde los brazos de su madre. Panchito agita sus piernas y sus brazos para todos lados. Tiene una fuerza enorme, me da la sensación de que apenas pueda caminar saldrá corriendo, a tomar el mundo con las dos manos.
El día que nací, me contó mamá, yo levantaba mi cuerpecito con las manos, boca abajo, para apoyar la cabeza del otro lado. Algo de esa fuerza tiene Panchito. Mi papá es fuerte, directo, las cosas que quiso las tiene. Me hace bien pensar que mis padres se las saben arreglar. Es como si su perseverancia me diera confianza.
Mi mamá también es fuerte. Cuerpo de rusa (50 por ciento). Tenemos la misma caja torácica.
A veces me impresiona pensar que detrás de mi, hay una cadena interminable de mujeres, que viene desde quién sabrá dónde. Hombres y mujeres que sostienen mi existencia. Cuya fuerza de vivir me ha sido heredada, el querer seguir adelante, el trascender, el reproducirse hacia el infinito. Porque ya estar vivo no es poco. Mucha gente antes de mí, se mantuvo bien viva, para que yo ahora esté acá. Y así me mantengo yo acá, viva, en honor a ellos.
El 7 de enero pasado falleció mi abuela Mery. Me impresionó verla, la luz del mediodía entraba en la habitación. Estaba morada, desvanecida, llena de moretones, o aglomeraciones de sangre, quien sabe. No estaba maquillada ni nada. estaba así, muerta. No pude tocarla. A diferencia de otras veces, tenía la sensación de que me mordería si yo me acercaba. A las enfermeras las golpeaba. Y para subirla a la cama había que agarrarla entre tres. Y estaba delgada, delgadísima, y con esos huesos que son mis huesos, (son iguales) duros durísimos, golpeando, haciendo daño. "¡Y cómo rasguñaba!" contaba su compañera de cuarto, y no parecía que hablaba de una mujer de 95 años, hablaba como de un tigre.
Mi abuela fue siempre gorda, pero se murió delgada. Y no pude tocarla, porque su cuello, y su clavícula allí en la cama, eran idénticos a mi cuello y mis clavículas, y a los de mi mamá. Nunca la había visto delgada, y no sabía cuánto nos parecíamos físicamente. Y verla así, reventada de vida, violeta y roja, me remitía a un posible final mío.
Porque tenemos un cuerpo fuerte de mujeres que viven mucho, y eso no siempre es bueno. No si ya no se puede caminar, o te agarra la senilidad inminente. Seguir transcurriendo en el tiempo como quien mira por la ventana.
A veces pienso que de vieja voy a volverme loca. No por decisión propia, una enfermedad, o algo. Un alzeimer galopante, una esclerosis. Enfermedades del siglo XX, post-penicilina.
Bueno, qué post deprimente. ¿Será que hoy tuvimos 10 personas solamente en body Art y me vine con ese peso?
Pero me da esperanza saber que los ojos de mi abuela Catalina se mantuvieron ardientes hasta último momento. Las penas y los malos ratos no pudieron quitarle su sentido del humor.
El sentido del humor me ha salvado me ha salvado muchas veces de muchas cosas. Algo muy adentro mío, me protege, como una pequeña luz blanca, blanquísima, que siempre sabe que a pesar de todos los inviernos del mundo, siempre hay esperando, latente y demoníaca, un primavera.

miércoles 11 de marzo de 2009

I-Pod.

Me doy cuenta de que soy adicta al walkman. No puedo salir a la calle sin él. Me desespero cuando me quedo sin pilas. No es normal.
Así que estoy en campaña de no usar más walkman. Si estoy ansiosa, me leo un libro en el colectivo. Prefiero ser adicta a leer en los medios de transporte que a enchufarme a un mp3 hasta quedar taponada de los oídos. Porque aunque no escucho fuerte, siento que me voy quedando sorda, de a poco. Además, está bueno tener las orejas atentas por la calle. No quiero olvidarme de los sonidos de la calle.
Todo empezó en el 2006, me parece. Desde el 2005 me volvía caminando del conservatorio. Caminaba por día como 40 cuadras. A fines de ese año, mi padre me regaló mi I-Pod, que me dijeron que no es I-Pod, sino mp3, pero a todo esto yo le dije I-Pod como dos años enteros. Yo me dije “para qué carajo un I-Pod” Nunca en mi vida había usado walkman ni siquiera, ni de esos pasacasettes pesadísimos de los años ochenta. Y resultó que lo tuve ahí, en el cajón de mi mesita de luz como medio año, y un día le cargo música, no puedo recordar si fue durante el transcurso del 2006, o ya a principios del 2007. Y desde ese entonces, no puedo soltarlo. Ya van mínimo dos años ininterrumpidos de I-Pod (mp3), es hora de terminar con eso. No me está haciendo bien, no soporto la vida cotidiana sin mi I-Pod, no concibo salir a la calle sin él. No es normal. Voy a atacar este problema de raíz, voy a desterrar al I-Pod de mi vida. Adiós, querido I-Pod, ya no me llenarás más de cera mis oídos, ya no serás mi compañero de viaje por las veredas de Villa Crespo.

lunes 16 de febrero de 2009

body Art. reestreno: viernes 13 de marzo a las 23 hs.

"body Art", mi obra querida, se reestrena el viernes 13 de marzo a las 23 hs en ElKafka Espacio Teatral (Lambaré 866). Espero puedan venir. No olviden pedirme descuentos. Cambiamos el diseño del blog, si lo quieren ver, visiten http://www.elsindromedelbodyart.blogspot.com/.
Contenta de reestrenar esta obra.

Un beso, amigos.



sábado 7 de febrero de 2009

Tesina.

El martes pasado entregué en el IUNA mi tesina de graduación. Son aproximadamente 50 páginas, y la escribí durante el mes de enero. Y así, espero el dictamen del jurado, que me de fecha hora para defenderla, y ganarme el título.
Aproximadamente 200 KB de carrera universitaria.
Una etapa menos.
Ahora tengo que soltar el borde de la licenciatura, y dejarme caer al vacío.

miércoles 31 de diciembre de 2008

Al borde del año nuevo.

Luego de un largo período de aletargado enamoramiento que me dejó sin aire y completamente impresionada por la fuerza que el amor puede llegar a tener sobre todas las cosas de la vida, comienzo nuevamente a sentir el impulso de escribir. No, no he parado de escribir un año entero. Incluso en este momento estoy terminando un nuevo texto para montar, que pienso comenzar a ensayar el año que viene. Parece que se llama "Ostende", y tiene tres personajes. Lo que digo es que nuevas aguas parecen empezar a moverse adentro mío luego de un tiempo de acumulación. Es un plasma nuevo, nuevas formas, que no se parecen a nada a lo que venía escribiendo. Algo en tercera persona, muy raro en mí. A veces siento la necesidad de hacer un taller de escritura narrativa, lisa y llanamente. Por más que esté dentro de mis intenciones entrar al taller de dramaturgia que la EMAD abre cada dos años, y cuyo docente de taller es Mauricio Kartún, presiento que es hora de empezar a probar (también) con otras drogas literarias. Me encantaría poder escribir una novela, pero francamente, no se cómo carajo se hace. No creo poder escribir ninguna por el momento. Supongo que de escribir una novela, esta aparecerá sin que me de cuenta, como apareció la dramaturgia. Aún hoy no se por qué se me dio por escribir teatro y no otra cosa, poesía por ejemplo. Por ahí fue que mi primer taller fue de dramaturgia, entonces empecé por ahí, simplemente. Cuando me preguntan "¿Qué escribís?" yo no dudo nunca, digo "Teatro" Y apenas pronuncio esa palabra omnisciente me pregunto ¿Por qué estaré tan segura? ¿Puedo asegurar que escribo teatro? Y finalmente, me pregunto: ¡Por qué será que estoy escribiendo teatro!
Por ahí es que en estas mini vacaciones que me estoy tomando, antes de terminar mi tesis (a la cual quiero terminar en enero y defender en febrero), me puse a leer "El Pasado", de Alan Pauls, novela que hace tiempo me tenía prometida (el libro lo compré en abril y no lo había tocado porque decía "No, primero la tesis") y que no me dejaba descansar tranquila. Y al leer una novela que me gusta, automáticamente me dan ganas de escribir una novela.
Así que ahora ando muy enganchada con Alan Pauls. Veo a los hermanos por televisión. Pienso que su apellido es casi el nombre de mi novio. Mi novio, su padre, y el padre de su padre se llaman igual. Y hasta hace dos días estuve leyendo la novela de Pauls rodeada de Pauls por todas partes.
Como decía, estuve 6 días en Córdoba. Jugué ping pong sin parar. Me encanta el ping pong, y no lo sabía. Conocí a la familia, comimos mucho, recibimos regalos. Descansé como nunca, la casa es fresca y verde como la sombra de un lago. Me sentaba a leer la novela por todas partes. Me sentí comodísima, volví serena, serenísima, los tobillos picados por el pasto. El día que me fui me puse triste.
Mi romance con P fue fortuito y apasionado. Un segundo antes, un segundo después, y podría no haber sucedido. Una serie de encuentros casuales, atrevidos, los dos yendo hacia adelante en una niebla primaveral.
Escribo teatro y salgo con P, y soy muy feliz haciendo eso. Pero no puedo dejar de pensar que el azar me llevó ello, violento e inevitable, como el amor que siento por mi P querido.
Como dije hace más de un año en algún post anterior: A mí no me llegó la primavera, me atropelló un camión con acoplado Córdoba-Capital.


(P y yo, en la delgada línea Noche buena-Navidad.)

jueves 18 de diciembre de 2008

Piano, pianíssimo

Con lo que yo quiero un piano, y acabo de ver una publicidad en donde tiran uno entero al agua.
¿Ya es tarde para aprender a tocar? ¿Con quién estudiar? Oh, ¿quien podrá ayudarme? ¡Quiero tocar el piano! ¡Quiero tocar el piano!
Ya desde chica quería aprender, desde muy chica, y mi casa era, justamente, muy chica y un piano no entraba. Además, no teníamos plata. Y ahora ya es tarde. No podría dedicarme como quisiera, tengo muchas otras cosas que hacer. Además, me pregunto si ahora que ya tengo 25 no voy a aprender nunca tocarlo bien. ¿Es cierto que si no lo aprendés de chiquito no lo aprendés nunca?
Y siento que tengo que tocarlo. Por algo. Siento que tocar el piano me va a acercar a algo, algo bueno para mi vida y para mi profesión. Como si supiera que en la música hay muchas respuestas a ciertas cuestiones teatrales -o no se si respuestas, pero se ven más claramente los problemas con el ritmo, con el devenir temporal.
Pero ni siquiera tengo uno. Y si lo tuviera, no sabría por dónde empezar.

Y después seguramente tendré hijos y los mandaré a estudiar piano, porque yo no pude hacerlo en mi infancia (y ellos, por supuesto, lo van a odiar).

Maldito hado.


viernes 21 de noviembre de 2008

25 vueltas al sol.

El lunes cumplo años. Estoy hasta el tope de cosas que hacer para esa fecha, por lo que hoy mañana y pasado me la pasaré trabajando y adelantando cosas.
Es muy probable que hoy termine el primer borrador de mi nueva obra de teatro. Me da un poco de miedo hacerlo. Miedo a que el final me cambie el principio.
Tengo cosas que hacer.
El 6 de diciembre rindo el First Certificate. El 29 de noviembre, el oral, y el 6 de dic todos los otros (writing, reading, listening y use of english). En listening me va bastante mal. A veces me saco una C, y a veces... no. Por suerte en otros me va mejor.
Estudié todo el puto año, hice siempre toda toda toda la tarea, sin excepción.
El día lunes, que es mi cumpleaños, voy a ir a mi clase de inglés también.
Invertí $450 en este examen, ¡tengo que aprobarlo!

A la noche del lunes, reunión con amigos. 10 pizzas caseras, cerveza negra y una torta de chocolinas. P. prometió ayudarme a cocinar.

Tengo un grupo de dramaturgia maravilloso. Todos son buenas personas y dan muy buenas devoluciones, organizamos reuniones y todos vienen. Realmente estoy muy contenta de ser parte de un grupo así. Todos vienen a mi cumple, por supuesto.

Y eso. Quedan dos funciones de body Art. Toda una temporada con body Art, verdaderamente no pudo haber salido mejor.


Élène y Aimée, en "body Art"

jueves 23 de octubre de 2008

Estoy triste.

Me siento a la tarde en una silla y no me levanto.
Soy una mujer desgraciada de primavera.
Todo lo que veo está debajo del agua.
Siento como si me hubiera tragado un pedazo de piedra.
Soy una muchacha que llora frente a un cuaderno.
Sólo eso.
Un episodio en la vida de algunas personas.
Podría desaparecer y no importaría tanto.
A la larga no le importaría tanto.


En cambio para mí, es la primera vez en todo.

domingo 28 de septiembre de 2008

Luciana D.

En la primaria tenía una compañera llamada Luciana D. Ella era un poco extraña, algunos decían que era tonta, o que era lenta, pero yo no se. Quizá sólo era que tenía la abeza en otra cosa. No la tratábamos bien.
Yo solía sentarme ocasionalmente al lado de ella. Su lentitud me exasperaba bastante, por lo general era agresiva con ella, le gritaba al intentar explicarle algo, algo en ella me enervaba, me sacaba de quicio, como si viera en ella algo muy mío que no quería reconocer. Pero por otro lado no podía alejarme. De alguna manera estaba vinculada a ella, ella me molestaba sólo por estar cerca, y a la vez no podía evitar hablarle, tratar de activarla, de sacudirla, hacerla funcionar.
Luego se fue del colegio. Creo que para quinto grado ya no estaba. Y me la crucé, un par de años después, y le habían crecido mucho las tetas. Me acuerdo haberme alegrado mucho por ella. Estaba linda, fuerte, había crecido.
Y aún hoy lamento haberla tratado mal, y eso de que dentro de todo, yo no era de las que la trataba mal, yo por lo menos le hablaba.
Realmente no se qué le pasaba. Mirándolo desde ahora, por ahí problemas familiares, problemas domésticos, esas cosas.
Ahora debe estar hecha toda una hembra, Luciana D. Bien por ella.

jueves 11 de septiembre de 2008

100 entradas.

Y resulta que hace un montón de tiempo que no escribía en mi blog, y de pronto, se me ocurre acceder un instante, y me doy cuenta de que, de escribir una ahora, sería la entrada numero 100. ¡Y no puedo evitar escribir algo al respecto!
Probablemente ya nadie visite mi blog. Se habrán cansado de esperar que escriba algo. Estoy ocupadísima publicitando mi obra de teatro. Y escribiendo para un taller de escritura. Y sigo de novia, mucho tiempo en la casa de él. Anteayer cumplimos un año con P, bah, se cumplió un año del día del árbol de la Recoleta. Y salimos a festejar. Desayunamos rico, fuimos al parque Centenario (quisimos ir al árbol pero no tuvimos tiempo...) y a la noche fuimos a cenar a "Los Colombianos" (en realidad el lugar se llama "La Aromática", pero nosotros le decimos así), comimos algo muy picante y tomamos cerveza.
Y resulta que sin darme cuenta, hace un año que estoy de novia. Mi hombre tiene la barba pelirroja. Increíble.

Y esto de las 100 entradas me hace pensar en el principio. En las primeras entradas del blog. Y que llamé al blog en ese momento "Soy una gaviota. No, soy una actriz" y que en ese momento no actuaba en ninguna parte. Por lo menos, no lo hacía en ningún teatro. Pero ya tenía en mente el estreno de "body Art", que recién se pudo dar en junio de este año. Y me estoy sintiendo muy bien con lo que estoy haciendo. Con "body Art" y con "El Perpetuo Socorro". Pero en ese momento no se podía decir que yo fuera una actriz precisamente, sino todavía una estudiante. Pero ahora no.
Ahora soy una actriz
(¿no?)


:)
Un saludo

Sol

miércoles 30 de julio de 2008

Trapiche.

Son las siete de la tarde. Estoy en un teatro, más específicamente, el espacio Callejón. Acabo de ver "Apenas el fin del mundo" de Jean-Luc Lagarce. Charlo con amigos. Sobre la barra del teatro, invitan con Trapiche a los espectadores (Estas invitaciones de bebidas espirituosas en teatros se hacen a modo de sponsoreo de la obra, es decir, Trapiche les da unas botellas a cambio de que en el programa pongan Trapiche e inviten a la gente con él). Yo no se mucho de vinos -después me enteré que esta marca es una marca muy tradicional del país- tomo de algunas copas apoyadas sobre las mesas, las mesadas, los diveros bordes y cornizas varias distribuidas con razón o por azar en el teatro, su patio y su bar. En pocas palabras, tomo vino y me paseo entre la gente, hablando, opinando sobre el mundo, el teatro, las personas, como bon-vivant que soy (porque en el fondo, soy una bon-vivant), un sábado a la tarde, antes de irme a mi casa a relajarme para mi función. Tomo Trapiche en copa.

Después, me olvido completamente de todo esto.

Estoy en un supermercado buscando un vino para tomar junto a P*. Pregunto en vano a un chino por una marca que P* me dijo que comprara, lo buscamos y no lo encontramos. Decepcionada, empiezo a mirar los vinos restantes, me cuesta elegir, los únicos que me convencen son los de $20 para arriba (y si, de otra forma no podía ser). De pronto, focalizo en uno, sin saber bien por qué. De pronto estoy con el vino en la caja. Lo compro. Llego a la casa de P* "No había ese vino que me pediste, traje éste".
Miro la botella enigmáticamente. Trapiche. De pronto, me viene a la mente todo el sábado de teatro junto. He caído en la trampa. Con su estrategia publicitaria, lograron que yo compre ese vino, cuando de otra forma, nunca lo hubiera agarrado.
Definitivamente, a los sponsors les conviene el sponsoreo. No hay duda de esto, no hay duda.

A este post lo auspicia: Trapiche.


LLAMADO A LA SOLIDARIDAD:
Gente: ¡¡Por favor vengan a ver "body Art" que estamos bajos de público!! Por favor, linkeen acá para conseguir entradas con descuento. Es los sábados a las 23:55 en ELKAFKA espacio teatral (Lambaré 866). Reservas: 4862 5439. Entradas $25, con descuento o libreta universitaria: $15. ¡¡Vengan con amigos!! Háganme la pata. El blog de la obra: www.elsindromedelbodyart.blogspot.com

domingo 13 de julio de 2008

La primavera rebelde.

En este invierno templado por el que estamos atravesando, me viene más a menudo el recuerdo de la primavera. Siempre me llamó la atención la primavera, con sus alergias y su luz solar, que comienza a hacerse más y más fuerte. La luz se inyecta sobre la cara luego de un largo período de lánguida palidez, por eso me resulta tan interesante. Porque no es que te pasaste todo el verano en el borde de la pileta o revolcándote por la arena de los balnearios, y entonces salís a la calle y te da el sol, como siempre, como todos los días, y vos estás bronceado y saludable. Lo que me atrae es eso de andar de campera en campera, abotonándote, tratando que nada traspase tu campo de fuerza de lanas y algodones, y de pronto salís de tu casa y hay sol. Y te sentís muy raro por haberte abrigado, desnaturalizado. Te hacés preguntas que por lo general no te harías. ¿Por qué me abrigué tanto? ¿Qué me hizo pensar que este día iba a ser como los anteriores? ¿En que momento de mi vida empecé a abrigarme tanto sin darme cuenta? Y estás ahí, en Loyola y J. Alvarez, como siempre, y te da el sol. Pero es un sol diferente, un sol rebelde, que te sella la cara y uno está más débil que nunca, engripado, lleno de granos y blanco, blanquísimo, sin nada que perder, y la luz te da el primer pantallazo de un futuro subtropical. Una premonición, una corazonada de luz.
Me gusta la primavera porque es un colapso. Es algo que aparece de un día para otro y te das cuenta. Lo digo porque hoy salí a la calle en remerita y pude sentir la diferencia. Una clara diferencia. Como si se hubieran destapado las fosas nasales de toda la tierra.
Una rebelión, la primavera. Un amotinamiento de rayos ultravioletas. Una contracción meteorológica. Un pronóstico deliberado, la primavera, que siempre está yéndose y viniendo, como una golondrina demente que ha entrado en un mecanismo y ya no puede parar.
Fatalidad de la primavera.


viernes 4 de julio de 2008

La gaviota.

El viernes pasado, la gaviota fue a ver "La Gaviota" al patio de actores. Como siempre que leo este texto o veo alguna de las escenas de la obra, me emociono, recuerdo los momentos en donde empecé a estudiar Chejov, a transitar sus escenas, momentos turbulentos de mi vida en donde tuve que tomar muchas decisiones y seguir adelante, creyéndome mala actriz, una desgraciada, sintiéndome inútil, parásita, sin nadie a quien dar mi amor, sin ver ni una luz en mi profesión. Fueron épocas en las que, aún habiendo perdido todas las esperanzas, perseveraba, estudiaba la letra, no entendía nada y pasaba al frente, pasaba al frente. Y después, la alegría de presentir un rumbo, el disfrute de las escenas, la alegría idiota de no tener nada que perder, una actriz demente inspirando y expirando sobre la madera de las aulas de ensayo de la escuela de la calle French. Una actriz transitando por el límite de todas las cosas con un trasatlántico en el pecho y en los ojos y en las manos una bahía, un golfo, un accidente geográfico. Una actriz poeta, y el cuerpo abierto dispuesto a contener al mundo, a ser el refugio de todas las cosas, un cuerpo cóncavo dispuesto a reflejarlo todo, como una superficie blanca o un diamante.
Y ella, la Gaviota, y sus palabras:

"Me di cuenta de que lo importante no es la gloria, ni el brillar, ni todas esas cosas con las que yo soñaba, sino que lo importante es saber resistir." Chejov

Dios, como me quiebra en dos esta obra, La Gaviota. Quiero ser ella, ella. La actriz que pierde, la que viaja en segunda clase, la desamparada.
La actriz perderora que piensa en su vocación y es feliz.

viernes 20 de junio de 2008

Camino a Villa Crespo.

Ahora que vivo más lejos de los teatros de almagro, me siento mejor que antes, me parece. Porque a veces soy movilizada por las obras que veo, y cuando algo me mueve necesito caminar y caminar. Cuando vivía cerca, en Bulnes y Corrientes, sólo tenía tres o cuatro cuadras para descargarme, y no veinte, como ahora.
Hoy me volví caminando, de Mario Bravo y Córdoba, hasta La estación Ángel Gallardo, bajo la lluvia (bajo mi paraguas transparente), por Corrientes. Y pasé por la esquina de mi casa, por los negocios de ropa y los bancos, por la estación Medrano, por la calle Lambaré (en donde estrenaré mi primera obra en dos días) y me sentí menos extraña caminando hacia Villa Crespo. Al ritmo de la caminata Almagro devenía en Villa Crespo y yo pensaba: "Por fin mi casa es mi casa".
La casa, se casifica.
Se naturaliza, se desingulariza.
Las cosas comienzan a volver a su tamaño normal.
Y poco a poco, dejo de recordar el olor de la casa cuya puerta de entrada da a la calle Bulnes. Se me polariza la imagen como el negativo de una foto sacada con niebla.
Y entro a mi casa con las piernas empapadas y sudada con mi sudor de chica de Villa Crespo.


Hoy fui a ver Manifiesto vs manifiesto, de Susana Torres Molina.
Muy buena.
Hace tiempo que no me pasaba de ver una obra y que me gustase tanto los textos, las actuaciones, la forma en que me cuentan las historias.
La obra me hizo acordar mucho a ese libro tan bueno, "Las Partículas elementales", de Michel Houllebecq.

viernes 13 de junio de 2008

News.

-Me mudé. Recién hoy me reconectaron a internet.

-El 21 de junio a las 23:55 hs se estrena "body Art", obra de mi autoría. Los detalles, en la columna de la izquierda. Si quieren entradas con descuento, mandenme un mail a solrseoane@yahoo.com.ar. Sin son estudiantes, vayan con libreta que el descuento es el mismo ($15 para estudiantes y jubilados, $25 público general - si, ya se que es caro, nos obligaron...)

-En julio estoy abriendo un curso de escritura teatral en mi casa. Para informes, mandenme un mail a la dirección arriba mencionada. Será los martes de 19 a 21 en mi casa, por Loyola y Julián Álvarez. Leeremos y escribiremos teatro. El arancel es de $50 por mes (no me van a decir que no es barato).

Eso es todo por ahora. Sigo en "El perpetuo socorro", la obra va muy bien, gusta. Sigo con el cordobés, me gusta. Me gusta mucho. Y sigo con inglés. Allá voy por el First certificate, agarrate Gran Bretaña!! Me cuesta, como siempre, pero en fin, así es.

Good, good, bye.


"body Art" de Sol Rodríguez Seoane.
Dirección: Miguel Israilevich
Estreno: Sábado 21 de junio 23:55 hs en ElKafka Espacio Teatral (Lambaré 866)
Entradas: $25, estudiantes y jubilados, $15.
Reservas: 4862 - 5439

jueves 22 de mayo de 2008

Catalina.

Hoy, 22 de mayo, mi abuela Catalina Murrone cumpliría 81 años. En cambio, se murió a los 74 en el año 2002. El 17 de septiembre de este año se cumplirán 6 año de su muerte. Un fallecimiento pre-primaveral. Era un martes.
En el velorio comimos un montón. La pasé muy bien con mi tío y con una prima, Karina, charlando a la noche y fumando como loca (porque en ese momento yo fumaba). Cuando mi abuela estaba viva, solíamos tomar Bailey's a la noche ella, mi tío y yo, charloteando. De mis dos abuelas, yo la quería más a ella. Tenía sus cositas, pero la otra (que aún vive) era peor. En efecto, la mamá de mi mamá, María Malinowska, está del tomate, siempre lo estuvo y lo estará. Cuando los del geriátrico diagnostican "demencia senil" mi mamá suele decir "siempre fue demente, lo que pasa es que ahora está vieja". Malinowska tiene, a la fecha, 94 años, y va por más, con su andador y su cuerpo de rusa fuerte. Se cae siempre y nunca, nunca se hace nada.
Murrone, la mamá de mi papá, en cambio, murió en la plenitud de su tercera edad. De un paro cardíaco. Seco. Instantáneo. En una ambulancia.
Tenía la cara helada, empedrecida. Tocarla era como tocar algo imposible. Un pedazo de naturaleza muerta.
El día de su velorio y cremación, me senté a escribir en el jardincito del cementerio privado (a mi papá le gusta así, al estilo bon vivant) un texto que aún me gusta releer de vez en cuando. Lo transcribo aquí tal cual lo escribí allí sentada, a pesar de que yo ahora modificaría algunas cosas, prefiero dejarlo así, impoluto. Mi escritura a los 18 años.

Ya nadie podrá hablar con Catalina. Me la imagino en plena muerte, viéndose a sí misma desde arriba, diciendo “Pucha, me muero” y luego acompañándose de un lado al otro, hasta el crematorio.
Se debe haber puesto nerviosa, supongo. ¿Cómo habrá hecho la muerte para poder llevársela? Daría la impresión de que no falleció, sino que la vida la asesinó, la tironeó hasta vencerla, porque no la veía con ganas de morirse. Lo bueno es que ella fue igual de principio a fin, ninguna enfermedad la consumió, tomó la decisión en un instante tal vez, hay quienes lo meditan mucho, pero ella dijo simplemente “Me voy” Aprovechó que estaba el tío en Buenos Aires, y el asado familiar del domingo para despedirse.
Ya no cumplirá más años. Su edad se detuvo a los setenta y pico. Ya no podrá ver la primavera que se viene, una lástima. Y ya no podré comer su arroz con manteca, ni sus papas fritas, ni la pizza cocinada en el horno del fondo. Ya nadie baldeará el patio, ni me hará ese mate en vasito de vidrio, ni me curará el mal de ojo, ya nadie irá a misa, ni me llevará a ver qué es ir a la iglesia un domingo. Para mí, el padre nuestro murió con ella, y eso que ni lo sé bien todavía (en realidad nunca me interesó aprenderlo)
Ya no habrá a quien visitar en Avellaneda, nadie cerrará las ventanas que dan al porche.
Lo que me duele es que ya no puedo hablar con ella, ella hablaba tanto... y sonreía, y se agachaba, y limpiaba e iba de un lugar a otro... no como en el cajón. Le sellaron los labios, le pintaron los ojos, la vistieron de blanco. Le hubieran quedado mejor unos pantalones. Esa no era mi abuela, era un símbolo de ella, algo demasiado lineal. Se le fueron los matices, se perdió el claroscuro. En su cara no había nada de ella ¿Por qué la vistieron hasta el cuello? Pareciera que quieren ahogarla, frenarla, reprimirla. Por suerte, pensé, ya no estaba allí toda cubierta de tela. Es increíble, visten a los muertos como recién nacidos. Murió en movimiento, en la ambulancia.
Mi abuela es del aire, es del vapor de la olla que hierve. Le hubiera quedado mejor un delantal de cocina, y una bombacha con trapito para, según ella, mantener mejor la higiene.
Mi abuela guardaba todo. Todo era nuevo para ella mientras no se use, aunque pasasen cincuenta años. Tiene botellas de perfume en el baño nunca abiertas y ya rancias, nuevas eran cuando se había casado. Y pasó toda la vida en esa casa, sacándole pasto al fondo. Desde los veintitrés o veinticuatro años hasta los setenta y cinco. Y esas botellas de perfume ya cumplieron su medio siglo.
Mi abuela se fue de repente, sin ninguna enfermedad, sin colesterol ni problemas de presión, sin llagas en el corazón. Un día (ayer) se paró, y de a poco su energía se disolvió. Al morirse debe haber abierto la boca, para hablar.
Dormíamos juntas, hace unos años, cuando me venía a cuidar. Y charlábamos mucho, hasta la madrugada, en el piso dieciocho. De joven, me contaba, cantaba tangos mientras limpiaba la cocina, mientras hacía las camas. Creo que en algún lugar la tengo grabada. De más grande, cuando yo rondaba los dieciséis o diecisiete años, me confesó que nunca tuvo un orgasmo. Me pregunto si lo habrá conseguido en este último tiempo.
No tomaba mucho agua, tomaba mate, decía.
Me la imaginé parada al lado del cajón, entre las flores de la funeraria, mirándonos y riéndose suavemente como solía hacerlo. Y en el medio del ritual, mientras le susurraba unos tangos, me reí con ella, no lo pude evitar, sentí su paz en el aire y me alegré de que no la hayan atado a seguir viviendo, los que quisieron retenerla, no pudieron, ella siempre fue una mujer veloz. Entonces aflojé mi pecho, y la dejé ir.
Ya nadie podrá hablar con Catalina, era la época de los alcauciles y ella se entregó.

viernes 16 de mayo de 2008

Ser Pope.

Yo quiero ser pope, ¿y usted?

1. No tener que rogar a Dios, al destino y al Instituto Nacional del Teatro si quiero dinero para subsidiar mis obras (en vez de hacer carpetas absurdas e interminables explicando el proyecto, en donde miento deliberadamente para conseguir que me den el subsidio).
2. Ir de acá para allá siendo invitada a diversos lugares con el solo motivo de opinar acerca de los que yo pienso del teatro Argentino, o las puestas deleuzianas, o la dramaturgia del actor.
3. Cobrar por mis talleres de actuación y/o dramaturgia de $200 a $300 o más por mes per cápita.
4. Que me editen y publiquen espontáneamente obras mías y las vendan en Cúspide a más de $30.
5. Ir a festivales internacionales y ser traducida, aplaudida, lamida y alimentada en Alemán, Francés, Inglés, Checo, Croata, Ruso y/o Finlandés.
6: Entrar a escena y que el público estalle en aplausos como a Luis Brandoni cuando actúa en el San Martín (?).
7. Tener mi propia sala teatral por la zona del Abasto con patio y bar (y habilitación temporaria).
8. Y, por supuesto, pelearme con otro popes por puntos de vista inconmensurables teatralmente hablando (y pelearme también a las piñas y/o a balazos, como Ricardo Bartís con Eduardo Pavlovsky).

Yo también quiero ser pope.

¿Burning ambitions?

jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja................

viernes 25 de abril de 2008

Una mudanza.

En junio me mudo por primera vez y estoy un poco triste. No, no me voy a vivir sola, madre se muda a una casa más grande y yo me mudo con ella, en consecuencia. Eso hasta que yo pueda encontrar mi lugar, pero para es tendría que tener una entrada de dinero estable... Así que me mudo. Va a ser feo, me parece, irse y no volver. La sola idea de no volver nunca más a esta casa, donde vivo desde que nací, y donde crecí y donde hice mitosis y metamorfosis, me pone mal. Salir por la puerta y nunca volver a entrar. Tampoco es que es una casa re linda ni nada, no es ni frente ni contra frente, es algo intermedio, pero que se yo, es mi casa desde siempre... hoy le dije a mamá: "Y... pero mejor irse, porque sino la casa nos va a atrapar y ya no vamos a poder salir" como le pasó a mi abuela Lina, que vivió desde los 24 años en una casa de avellaneda, y cuando se quiso mudar, como 40 o 50 años después, le agarró tanta nostalgia que tuvimos que cancelar el boleto (que ya estaba firmado) y se quedó ahí hasta que se murió. Y después el fardo le quedó a mi papá y sus hermanos, que también estaban los tres (mi papá, mi tía y mi tío) re tristes porque tenían que vender la casa en donde nacieron y crecieron, y ya estaban los tres re grandes, y la tuvieron a la casa ahí vacía un montón de tiempo, enrejada con un sistema especial de seguridad para que no entre nadie a vivir de colado, y nos íbamos los fines de semana con papá a la casa de mi abuela en avellaneda a tomar mate, y estábamos ahí toda la tarde, re tristes, pensando en la abuela, en la casa, en todo lo que se corroe... A lo mejor es mejor mudarse siempre, de algún modo ¿no? para que no te agarre esto que me agarra a mí ahora.


Voy a extrañar mucho a mi casa.

...



Mi primer día de preescolar en el living de mi casa.

martes 1 de abril de 2008

Trámites.

Primero que nada, debo hacer la siguiente publicidad:

Es muy importante para mí que vayan, porque estamos recaudando fondos para la obra, que se llama "El Perpetuo socorro". Si clickean en la imagen se amplía.
De todos modos la fiesta será el sábado 12 de abril, a partir de las 23 hs, en Venezuela 2587 (y Jujuy) y con la entrada, que antes de las 2 AM sale $8, les damos medio litro de cerveza. Después de las 2 AM sale $10 (con consumición, también).
El estreno de la obra es el domingo 18 de mayo a las 19 hs en el teatro "Puerta Roja".
Pasado el dato, prosigo con el blog.
últimamente no tengo mucho que contar. Releí el post en el que cuento que me operaron de la rodilla y me pareció aburridísimo. Solo me resultó buena la parte que cuento de la operación, pero el resto es un desperdicio de espacio. Tampoco estoy visitando muchos blogs, porque estoy hacendo muchas cosas. Por ejemplo, trámites n el AFIP. La DGI entró en mi vida para quedarse. Además, hago trámites para cobrar el premio que Argentores y el INT m dio por la obra que escribí. Eso fue todo un quilombo, porque primero eramos dos ganadores, y después resultó que el jurado tuvo que elegir entre uno de los dos, y y se armó la rosca. Por suerte a mí me quedó el primero, pero lo que sucedió fue muy injusto, y una mina odiosa del INT me amenazaba con que mejor que no me pelee con el INT, que podía ser perjudicada, y al final tiene razón porque son todos re corruptos y nada les impide manipular los resultados de concursos posteriores, y por ahí nunca más recibía un subsidio del INT, y la verdad es que es uno de los pocos organismos que subsidian el teatro independiente. Así que después de comerme la verga de Raquel (así se llama) porque me la tragué toda, por más que haya ganado, porque debería saltar y decir que es injusto, porque no estamos (nosotros los ganadores) protegidos por el anonimato y no se puede decir a alguien que tiene un primer premio y después retractarse, y no voy a saltar nada, y me la voy a tragar, porque necesito la plata para montar mi obra.
Bienvenida, querida Rodríguez, a la corrompida nube burocrática que acecha a todas las instituciones. Mi primer premio, y mi primera extorsión.
Así que por todo esto no estoy teniendo mucho tiempo. Espero que puedan venir a mi fiesta, toca un grupo de percusión, va a estar buena. Besos.



domingo 16 de marzo de 2008

Sueño típico de actriz.

Soñé que Rubén Szuchmacher me convocaba para hacer un reemplazo en el teatro San Martín del personaje principal de “La Hija del Aire”, una obra larguísima de Calderón de la Barca un día que la actriz que lo hacía no podía pero me avisaban en el momento. Así que mientras me ponían el vestuario y me maquillaban los del teatro San Martín, yo les trataba de explicar que se me hacía difícil hacerlo porque:
1. No sabía la letra.
2. Lamentablemente no vi la obra antes (igual en la realidad Rubén nunca hizo el montaje de este texto) a lo que seguían reproche de “¿no la viste?” y miradas de “qué mal” o “deberías haberla visto”.
3. Tampoco la leí nunca (la debería haber leído hace tiempo para Historia del Teatro Universal IV, pero nunca lo hice) así que ni siquiera la podía improvisar ya que no tenía idea de las situaciones.
4. Sabía que la obra se basaba en un mito griego (lo cual no es cierto, pero en el sueño era así) pero no sabía que había sido cambiado y que no con fines dramáticos, y además, no sabía qué parte del mito abarcaba, ya que los mitos son larguísimos.
Así que no dejaba de mirar la hora y contarle lo tremendo de mi situación a la gente, que me miraba con indiferencia, o traban de ayudarme vanamente, confundiéndose al explicarme de qué se trataba la obra, o haciéndome leer partes que no correspondían.
Así que Rubén venía y me daba el texto (que era un librito muy finito) y además del personaje principal, tenía que hacer de soldado al principio. Yo le decía si podía no hacer eso, pero el me miraba con cara de “y... sería mejor que hagas todo…”.
Así que finalmente era la hora de empezar, y yo estaba ojeando el librito detrás de una tela negra colgada que nos separaba del público (porque al final era el teatro San Martín, pero la gente se sentaba en una escalerita de mármol de dos escalones –era como un lugar intermedio del san martín, no era la sala- yo pensaba “ah, claro, obra moderna en espacio no destinado a lo teatral específicamente”) al final era como un “work in progress” pero la única que no se sabía su parte era yo. Y así finalmente empiezo a leer el texto directamente, pero me trabo, me equivoco, me confundo, leo mal, porque no tengo los anteojos y no veo bien, mis compañeros me miran con vergüenza ajena, siento que la escena se cae, se cae, se cae, hasta que una mina del público se levanta y dice “Bueno, ¿la cortamos acá?” y todos se levantan y empiezan a charlar. Ni siquiera habíamos pasado de la primera escena, en la que yo tenía un monólogo larguísimo.
Qué papelón.Me sentí tan contenta, cuando me desperté, de que fuera un sueño…





(Yo a los diez años de edad, en el papel de "Reina Isabel" para el doce de octubre. Todas las nenas hacían de indias, menos yo... jajajaja. ¿No parezco una Menina? Otra que Velázquez...)

sábado 8 de marzo de 2008

Un amigo. Hoy: Pol capillas.

Dentro de la enorme masa sideral de sitios web y rincones blog, hay gente que uno conoce personalmente y hay otra que no. A Pol Capillas lo conocí en un taller de puesta en escena, y tiempo después caí en su blog sin saber que era el suyo. Como lo reconocí al instante, comencé a dejar comentarios en su blog, dando por hecho que él al entrar a mi blog sabría que era, sin duda, el mío, ya que mi blog está atiborrado, desde siempre, de fotografías mías.

Pero hete aquí que no me reconoció para nada, y es más, dejaba comentarios en mi blog sin saber que yo era yo, hasta que un día le dije: "Soy Sol, p...........". No se había dado cuenta. Admito, de todos modos, que suelo salir bastante diferente en cada foto, no se por qué eso sucede, pero las fotografías nunca responden con exactitud a mi cara.

Así que aquí comenzó la verdadera mistad, porque antes él y yo no eramos amigos. Nos saludábamos, hola y chau, pero en ese taller de puesta en escena todo era bastante raro. Yo por ejemplo, nunca sabía bien si saludar o no, si le caía bien a tal o le caía muy mal. Tengo el recuerdo de tratar de reducir al mínimo mi excentricidad, cosa que creo que muy bien no lo pude hacer. Así que ahí estaba Pol Capillas, que ya se le notaba en la cara que era un degenerado (jajaja) pero mucho no nos hablábamos.

Es más, en ese momento eran las épocas del bestiario Grimm en el Centro Cultural Rojas (momento curioso en mi vida, porque en una de esas obritas actuaba justamente P, con el que salgo ahora, y allí lo vi por primera vez y me había parecido re churro, y Migue, un amigo mío cordobés -al que a le dedicaré un post- me dijo algo así como que P (mi P) era un sexópata, y como lo veía tan atractivo y peludo, pensé que era una suerte que también, fuese un sexópata. Pasó un año hasta que lo conocí y me lo presentaron). Bueno, Pol Capillas también estaba ahí, hacía la ante última, y tengo el recuerdo de él preguntándome qué me había parecido, y a mí no me había gustado mucho, pero como no tenía nada de confianza, y gracias que había hablado con el una o dos veces en mi vida, yo no sabía como decirle que no me había gustado (por ahí era por un actor pelado horripilante que se paseaba por el escenario desnudo y que me dio mucha impresión, pero no se). Así que me parece que en ese momento quedé bastante mal con él, por no decirle nada, nunca, e ignorarlo casi, por vergüenza de no decir nada, no se si él se acuerda de eso ahora.

Bueno, además de degenerado, Pol Capillas es director, dramaturgo y licenciado, y está haciendo una obra ahora en el Abasto Social Club (Humahuaca 3649) todos los sábados a las 23:45 que se llama "La Muerte de Brian". Esta obra si está buena. Lo pongo acá porque él me reprochó que recomendé a "La Tumba del niño Moral" y a él no (dicho sea de paso, La Tumba fue también parte del Bestiario Grimm, y ahí hay dos amigas mías). Vayan a verla, hagan sus reservas al 4862-7205. Linkeean acá para más información.

Observen la empanada.

Además, Pol Capillas es docente. Da clases de dramaturgia y de iniciación a la actuación en el mismo sitio de su obra (el Abasto Social Club) Para dramaturgia diríjase aquí y para las clases de actuación aquí.

Bueno amigos, eso es todo. Como siempre, ha sido un placer. Estamos en contacto (?)

Ah, y feliz día de la mujer (¡chán!).